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Anticipación, adaptación e inteligencia artificial

Anticipación, adaptación e inteligencia artificial

Anticipación, adaptación e inteligencia artificial

Por: Marcos Urarte
Presidente Grupo Pharos

La complejidad y la incertidumbre se han adueñado de la situación actual. La rapidez en los cambios de escenarios y de los modelos de negocio, nos obligan a crear organizaciones flexibles, ágiles y rápidas, donde en ocasiones hay que renunciar a algún elemento para potenciar otros.

Los nuevos actores económicos y geoestratégicos buscan su lugar en este nuevo Orden, desafiando el estatus actual. La globalización no ha muerto, pero si está mutando y posiblemente el mundo se fragmentará en bloques.

Dicho de otra forma, la supervivencia y el progreso de la organización dependerá de su capacidad de «leer» el entorno para anticiparse a futuros impactos disruptivos y adaptarse a los nuevos escenarios, de forma dinámica.

En este entorno crecientemente complejo, pues, las organizaciones necesitan definir su Nivel de Ambición, y un modelo de visualización y planificación del negocio a medio y largo plazo, fácil de entender, de explicar, y de asumir por todo el equipo humano, en especial por el equipo directivo.

En este entorno, aparece el impacto de la Inteligencia Artificial. Las empresas deben de dejar de ver a la IA como una simple herramienta y empezar a tratarla como una capacidad estratégica.

Desorden e incertidumbre: proteccionismo, guerras frías y clásicas, altos niveles de deuda, volatilidad en los precios, tecnología por todas partes y lucha de clases y generaciones, son algunas de las características que darán forma a esta nueva Era.

Entender las claves del futuro será fundamental para sobrevivir y triunfar en estos nuevos escenarios y la Prospectiva estratégica se convierte en una herramienta imprescindible. La Prospectiva es una parte del análisis estratégico que facilita la toma de decisiones y constituye un espacio imaginario en el que se combina lo posible con lo deseable.

Ante estos inmensos desafíos y retos, hay que formar y animar a los nuevos líderes, a convertir la incertidumbre ventaja competitiva.

En este sentido, los equipos directivos del siglo XXI se enfrentan a retos de naturaleza radicalmente diferente a los que las dinámicas organizativas están acostumbradas. El reto está en la supervivencia, y ello requiere un esfuerzo permanente para ser relevantes.